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Historia

Conoce nuestra historia
Ferrotipo de emigrantes asturianos en Cuba con una botella de sidra (h. 1885).

Deseos de progreso

La apertura en América

Dos "ingredientes" sociales fueron claves en el origen y devenir de la sidra El Gaitero y de la industria sidrera de Villaviciosa: la habilitación del puerto de Gijón en el siglo XVIII para el comercio marítimo –con lo que eso suponía de apertura hacia el nuevo continente americano- y la emigración de españoles a América en el siglo XIX en busca de prosperidad y futuro.

A todo ello se unieron también los deseos de progreso de una generación ilustrada asturiana que apostó en ese momento por los plantíos de manzanos (pomaradas) y por la industrialización de la zona como motor económico de Asturias. Y el resultado no pudo ser mejor: la tradición del consumo de sidra atravesó el Atlántico junto con aquellos indianos emigrantes.

El Gaitero se convierte en el siglo XIX en el cordón umbilical de los ‘indianos’, emigrantes asturianos que residían en América, con su Asturias natal, con sus costumbres y sus recuerdos

 

Entre todos ellos, los que emigraron en busca de sueños y los que se quedaron en España tratando de progresar, crearon la situación idónea para el nacimiento de El Gaitero.

A la par, los cambios sociales también ayudaron, con unas zonas rurales que fueron adquiriendo poco a poco costumbres metropolitanas y llenando las tascas y los chigres (lugares típicos asturianos para el consumo de la sidra) que habían estado vacías hasta 1850.

Ilusión por emprender

La champanización de la sidra

El nuevo comercio con las Américas obliga a la industria asturiana a idear la manera de conservar la sidra en óptimas condiciones durante su viaje a través del mar. Llega entonces un descubrimiento, que tiene su verdadero origen en el ámbito médico de aguas medicinales y en el farmacéutico: la máquina champanizadora. Esta nueva herramienta, que genera la burbuja carbonatada de la sidra y la conserva para su consumo, permitirá llevar a los emigrantes asturianos el sabor de su tierra.

La sidra El Gaitero empieza a champanizarse para poder conservar la bebida en óptimas condiciones durante sus viajes marítimos de exportación hacia América

Será en 1888 cuando los hermanos Alberto y Eladio del Valle, financiados por Bernardo de la Ballina y Ángel Fernández, adquieran la maquinaria necesaria para dar comienzo a la “champanización” de la sidra en el Concejo de Villaviciosa.

Un año después, el 24 de mayo de 1890, la empresa Valle, Ballina y Fernández se pone en marcha. Éste es el principio de una larga y fructífera historia: la de la sidra El Gaitero, que comienza con un éxito rotundo tanto en la Península y como en América.

Visionarios de la industria

Las grandes inversiones y el despegue de El Gaitero

En 1895, Eladio del Valle y Ángel Fernández abandonan la sociedad y transfieren sus derechos a Obdulio Fernández Pando (1858-1927), natural de la parroquia de Cazanes en el concejo de Villaviciosa. Gracias a él, y a su dilatada experiencia empresarial procedente de Acapulco, la empresa vivirá la primera de sus grandes transformaciones.

Tras su primer año de trabajo, Obdulio Fernández apuesta por dar un giro y decide adquirir los terrenos de La Espuncia. Con ellos, la empresa consigue tener una ubicación estratégica junto a la ría y favorece el transporte en barco del producto terminado y la salida a los puertos de Gijón, Santander y Pasajes.

A finales del siglo XIX, con la llegada de Obdulio Fernández, la empresa vive su primera época dorada: logra una ubicación estratégica en La Espuncia, y consigue que la sidra El Gaitero se conozca en el mundo entero

En 1900 los socios de Valle, Ballina y Fernández invierten y apuestan por centralizar la producción de El Gaitero -que hasta entonces estaba dispersa en almacenes y llagares por toda Villaviciosa-, en un solo lugar, La Espuncia. Una estrategia que refuerzan años después, en 1915, con la construcción de su propia fábrica de botellas, ante los problemas de abastecimiento de vidrio. La actividad de esta fábrica cesaría años después, aunque todavía hoy se conserva su chimenea como un emblema de desarrollo de la empresa.

En esta época, y de la mano de El Gaitero, la sidra empezaba a ser conocida fuera de las fronteras asturianas, gracias a la gran inversión publicitaria de Obdulio Fernández. Carteles en puntos de venta, material fílmico e incluso algunas de las primeras piezas publicitarias radiofónicas de la historia de España fueron parte del material acuñado con la marca ‘El Gaitero’.

Capacidad de recuperación

Los nuevos mercados

El segundo de los momentos dorados de la empresa se vive en los años 50, con la gerencia de José Cardín Fernández (1905-1992), sobrino de Obdulio y médico de profesión. Él es considerado el refundador de la empresa después de los momentos difíciles que vivió la entidad, y el sector del comercio en general, tras las guerras. José Cardín modernizó las instalaciones y la maquinaria. La ampliación de capital que realizó durante su gerencia llevó a la creación, entre otras cosas, de una nueva bodega de depósitos metálicos, que supuso, en aquel momento, triplicar la capacidad de producción existente hasta entonces.

En los años 50, con José Cardín al frente, se vive un momento de desarrollo empresarial sin precedentes con la ampliación de las bodegas y diversificación de la marca El Gaitero

Pero, además, José Cardín diversificó la gama de producto, con el lanzamiento de dulces y turrones El Gaitero, y consiguió, gracias a la inversión publicitaria, un gran éxito: convertir la imagen de El Gaitero en un símbolo de identidad. Su apuesta por la dirección del publicista asturiano Manuel Brun en la estrategia, le llevó a inundar todos los medios y canales de comunicación de los años 60 con publicidad de El Gaitero.

Gracias a él se iniciaron también las visitas a las instalaciones de La Espuncia –acción pionera en el sector-, lo que permitió al mundo conocer los secretos de la sidra de primera mano. Y las cifras de éxito hablan por sí solas: en 1968 El Gaitero recibía ya 50.000 visitas al año.

Corazón de Asturias

La empresa centenaria del nuevo siglo

Hoy en día, la sociedad Valle, Ballina y Fernández es una empresa centenaria pero moderna, que conserva el valor de la tradición y la producción artesana, y sigue avanzando en innovación y desarrollo gracias al uso de las tecnologías más punteras.

Sus instalaciones, declaradas Patrimonio Industrial, superan ya los 40.000 metros cuadrados y su producción alcanza los 27 millones de litros de sidra al año. La empresa apuesta por la creación de productos tradicionales pero innovadores, como son, entre otras, sus sidras de nueva expresión con Denominación de Origen. 

Y en esta apuesta de avance se sigue palpando su espíritu exportador, por lo que cuenta con un campo de actuación global y una presencia importante en los mercados de todo el mundo.

Con el objeto de conservar y divulgar su patrimonio histórico, nació en el año 2000 la Fundación José Cardín Fernández, que se encarga también de impulsar y difundir el mundo de la sidra y de la manzana, especialmente en el Principado de Asturias.

En el siglo XXI, la sidra El Gaitero continúa siendo la imagen de Asturias, por lo que la empresa ha recibido incluso importantes reconocimientos, como la Medalla de Plata de Asturias (2010).